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A pesar de que el concepto de ‘Banco’ surgió en Europa durante el renacimiento, la actividad bancaria cuenta con registros que se remontan hasta Babilonia y la Antigua Grecia. Es claro entonces que estas actividades han jugado un papel importante en la evolución y en el desarrollo de nuestra sociedad.

Sin embargo es hasta mediados del siglo XIX que la banca comienza a surgir y operar en nuestro país, y es hasta después de la Revolución que sufre los cambios necesarios para constituirse de manera correcta y adoptar un modelo más sólido.

Lo que nos lleva a pensar que la banca en México es relativamente joven y se encuentra rezagada con respecto a la forma de operar en otras partes del mundo. Es por ello que muchas veces nos puede parecer anticuada, lenta y muy poco práctica en sus procesos y en la manera en que opera.

Cuantos no recordamos haber acompañado a nuestros padres y abuelos durante nuestra infancia al banco. Entrar, sentir ese olor característico que los bancos tenían antes y sentarnos a esperar lo que parecía ser una eternidad. Nos preguntábamos si acaso a los adultos y a la gente mayor les parecía divertido pasar tanto tiempo haciendo trámites y operaciones bancarias, o si simplemente eso significaba crecer. En ese caso crecer y ser adultos sonaba tan aburrido que sería lo último que nos pasaría por la cabeza.

Y así fue que crecimos bajo ese concepto. Fueron muy pocos o prácticamente nadie los que durante la adolescencia cambiaron y mostraron interés hacia las instituciones financieras. Y los pocos intentos de acercamiento que tuvieron ellos con nosotros fueron sus famosas cuentas ‘Junior’, dónde la única interacción que teníamos era a través de nuestros padres. Y así entre más crecíamos más queríamos gastar y comprar todo lo que veíamos en los medios, el cine y la televisión. Con muy poca o nula cultura financiera.

Durante la Universidad la cosa se puso peor. Surgieron nuevas necesidades, la independencia financiera con nuestros padres comenzaba a forjarse y la obligación de adquirir una cuenta bancaria estaba latente, y aunque ninguna se ajustara a nuestras necesidades tuvimos que elegir ‘la menos peor’. Ninguna nos ayudaba a establecer metas, nos dolía hasta el último peso gastado en comisiones y pensar en pedir un préstamo para alguna emergencia o imprevisto nos sonaba a una locura por lo complicado y los intereses que terminábamos pagando.

Entendimos que el banco no estaba hecho para nosotros o que nosotros no estábamos hechos para el banco. Pero aun así más adelante nos convencieron de adquirir nuestras primeras tarjetas de crédito y endeudarnos para conseguir todas esas cosas con las que soñábamos. Nos enseñaron que era más fácil comprar todo con ellas sin importar el desenlace y no a ahorrar y administrarte mejor.

Tuvimos que tropezar unas cuantas veces para entender la importancia de llevar un buen control de nuestro dinero, ahorro y mejora de nuestra cultura financiera. Como nos hubiera gustado contar con una alternativa bancaria en ese entonces. Una que se saliera de los límites impuestos por la banca en México, una que en verdad le importara enseñarnos de manera adecuada la buena administración de nuestros recursos o una que se preocupara más por nuestros beneficios a mediano y largo plazo y menos por sacarnos el poco dinero con el que iniciamos el camino. Tan solo el año pasado los bancos fueron el sector financiero con más quejas, dónde sólo el 43% de los usuarios se encuentran satisfechos con su institución bancaria.

Hoy en día nuestra generación está tomando fuerza y el control de nuestra sociedad. Y si algo nos distingue es nuestra preparación y valores, así que por que no ayudar a los demás a pasar de la mejor manera aquellas etapas que a nosotros nos causaron tantas dificultades y dolores de cabeza. Sobretodo crear conciencia desde antes y transmitir la importancia de llevar una mejor cultura financiera en nuestras vidas así como aprovechar el uso y los avances de la tecnología para crear nuevas alternativas en este sector así como en muchos otros y de esta manera dar un paso adelante.

Cómo generación tenemos la oportunidad de revolucionar e innovar en diferentes sectores, sobre todo en aquellos que siguen arraigados o rezagados. Así como la capacidad de aportar nuestro conocimiento y experiencia para ayudar a los demás en todos los ámbitos y aspectos de la vida.

Pete

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